Riquezas

A mi hermano Pedro José

Al menos yo era tan rico que compartía con mis padres el cuarto de dormir. El cuarto grande de la casa como le decíamos entonces.

Había otro, sí, el cuarto chiquito, donde mi hermano aletargaba su ocio las mañanas de domingo. Éste permanecía vacío entre semana desde que su festivo huésped estudiaba en una escuela militar capitalina.

Los domingos no. Los domingos era el día que amanecía en casa…

Yo tenía el hábito de levantarme tempranito, cambiarme de cuarto y sigilosamente dormir un par de horas junto a él.  -Ñoñerías de hermano…

Hoy, me he levantado muy temprano sin saber qué hacer y me he puesto  a escribir estas dichas pasadas.

No sé por qué precisamente hoy…

¿Será porque es domingo?

Luis Carlos Coto Mederos

Víbora Park, 08.08.2021

El sátiro inocente

A la memoria de Zacarías Martínez

-Niño, te compro la chiva…

Entonces me asaltaba la rabia. ¿Cómo hacerle comprender al imprudente que el velocípedo mío: deseo, sueño, milagro de aquellos días de enero, no podía ser un animalejo, sino, una firme razón para estar en este mundo?

-Niño, te compro la yegua…

Un homicida nacía cada vez. Nadie podía insultar así mi velocípedo: imagen de la gracia de Dios mediante una epifanía poseída.

-Niño, te compro la mula…

¡Qué maldición la de aquel sátiro intenso a quien deseaba todas las penas habidas!

Quizás le hice mal de ojos o fue el azar quien le arrebató el aliento en el mismo sillón del portal desde donde me lanzaba sus propuestas…

Ha pasado el tiempo… He vuelto al sitio del recuerdo y no he visto si no un vacío, un silencio, una oquedad en la orfandad de mi pecho y por vez primera su sonrisa, la sonrisa en el anciano rostro del noble Zacarías.

Luis Carlos Coto Mederos

Víbora Park, julio del 2021

Salutación

A Jorge Ignacio Domínguez, 
al ver las fotos con su esposa e hija.

El sano orgullo que me gusta tanto
por las muchachas que también admiro
hirvió en la leche de tu hogar guajiro
al calor de una virgen y de un santo.

La sagrada familia tiene encanto
y está en tus ojos y está en tu sonrisa:
Una ilusión más fresca que la brisa
del mar azul que te enaltece. ¡Cuánto

tiene de cielo el pan de cada día!
Dos varones también son la alegría
del noble hogar donde esta llama arde.

Esa sonrisa es tu deber, hermano,
y ese orgullo labrado por tu mano
tiene de celestial. ¡Qué Dios los guarde!

Luis Carlos Coto Mederos
Víbora Park, septiembre 2020.

 

Cambio de nombre

No le gustaba a Juliano
el nombre que le tocó
y lo cambiaba por lo
que fuera cayendo a mano:
“Julito”, el “Yuly” cercano,
como el cercano “Yuliei”.
Pero me dijo Adianey:
-en ese cambio infinito
yo creo que este “Julito”
va a terminar en Serguei.

Luis Carlos Coto Mederos
julio, 2018

Guajira

“el decimiel que te cante…”
Raúl Ferrer

Guajira, si te convengo
me compro una guayabera.
-Por una noche sitiera
gasto todo lo que tengo.
No mires de dónde vengo
y dime que sí, alma mía.
Yo te quiero desde el día
niño en que te conocí.
Si tú me dices que sí
te llevo a la canturía.

Pequeña Elegía a un Gran Amigo, Epifanio Iznaga

“…y aquella su esperanza filial en los domingos”
Eliseo Diego
Con las luces del alba, los domingos,
el fervor del café nos obligaba
a una amistad recién amanecida
en los misterios de las filialidades.

Trama tenaz del tiempo puso en suerte
un espacio común que compartimos:
la sala de mi hogar y las noticias
acabadas de hervir en los arcanos.

Algo ha cambiado desde entonces, creo.
Ha vuelto a ser domingo esta mañana;
-un domingo después de días muy largos.

La fe toca las puertas de lo eterno.
El café y el hogar ya desesperan.
¿Sabré reconocerte cuando llegues?

Luis Carlos Coto Mederos
Foto: Melba Díaz
Marianao, 06.05.2018

Lo Eterno Fugitivo

En un instante cabe el Universo
pasado y porvenir. Todo en un punto
que es Alfa y es Omega. Dios acaso.
Plenitud de lo eterno fugitivo.

Gota de sangre unánime vertida
en el vacío de las soledades.

La finitud inasible

“¿Qué es la eternidad?”
Jorge Luis Borges.

Sin embargo el ayer es tan reciente
que roza con mi hoy por un costado
y mañana tenaz me brinda su hombro
para adornar la fe de amaneceres.
Mientras… he de fluir,
                 -y fluyo de mí mismo.
Redivivo en eternas vecindades.